Cuando aparecen molestias físicas o incomodidad al trabajar, muchas personas buscan soluciones rápidas: cambiar la silla, modificar el escritorio o sumar algún accesorio.
Sin embargo, en la práctica, gran parte de los problemas no se deben a un solo elemento, sino a decisiones mal tomadas al armar el puesto de trabajo.
Con el tiempo, esos errores terminan afectando la postura, la concentración y el rendimiento diario.
Error 1: Elegir la silla solo por estética o precio
Uno de los errores más frecuentes es priorizar el diseño o el costo por sobre la funcionalidad.
Una silla puede verse bien, pero si no acompaña la curvatura natural de la espalda o no permite ajustes básicos, termina generando molestias, especialmente en jornadas largas.
Una buena silla de trabajo debe adaptarse al cuerpo y a la rutina, no al revés.
Error 2: No considerar el escritorio como parte de la ergonomía
Muchas veces se piensa que la ergonomía se resuelve únicamente con una silla adecuada, pero el escritorio cumple un rol igual de importante.
La altura, el espacio disponible y la disposición de los elementos influyen directamente en la postura de brazos, hombros y espalda.
Un escritorio mal elegido puede anular los beneficios de una buena silla.
Error 3: No ajustar correctamente el puesto de trabajo
Incluso con un buen mobiliario, si los ajustes no son correctos, el confort no aparece.
Altura de la silla, apoyo lumbar, posición de los pies y relación con el escritorio son detalles que marcan una gran diferencia en el uso diario.
Tomarse unos minutos para regular el puesto de trabajo es clave para evitar molestias acumuladas.
Error 4: Pensar el puesto de trabajo como algo estándar
No todas las personas trabajan de la misma manera ni pasan la misma cantidad de horas sentadas.
Un puesto de trabajo debe pensarse según la rutina, el tipo de tareas y el tiempo de uso.
Lo que funciona para un uso ocasional no es suficiente para jornadas prolongadas o trabajo intensivo.
La importancia de elegir el puesto de trabajo como un conjunto
Silla, escritorio y forma de uso forman un sistema.
Cuando estos elementos están bien combinados, el cuerpo trabaja de manera más relajada, se reducen las tensiones y mejora la comodidad a lo largo del día.
Por eso, más allá del mueble en sí, el criterio de elección y el asesoramiento adecuado marcan la diferencia.
Trabajar cómodo también es una decisión consciente
Armar un buen puesto de trabajo no es solo una cuestión de mobiliario, sino de entender cómo se trabaja y qué necesita el cuerpo durante la jornada.
Evitar errores comunes y elegir correctamente permite trabajar mejor, con menos molestias y de forma más sostenible en el tiempo, tanto en oficina como en home office.
